viernes, 23 de noviembre de 2018

"Ríos de piedras"



Los “ríos de piedras” son acumulaciones de bloques de cuarcita que pueden alcanzar cada uno de ellos los cinco metros de largo, casi siempre son de forma aplanada que forman “ríos” o “abanicos” encima de un cauce dispuestos al azar. Se han hallado algunos de varios kilómetros de largo y unos dos kilómetros de ancho que se angostan a medida que baja la pendiente.
Los estudiosos del tema concluyen que los “ríos de piedras” se formaron durante el Pleistoceno bajo condiciones periglaciares cuando el congelamiento y el descongelamiento y la solifluxión eran mucho más intensos que en la actualidad” (Greenway, 1972). Los bloques que conforman los “ríos de piedra” son producto de la meteorización y erosión de las cuarcitas expuestas sucedidas en los valles donde están ubicados. Muchos de los “ríos” están cubiertos de vegetación, sobre todo de turba, y los alambrados hechos por los pobladores sobre ellos no han tenido desplazamientos, lo que determina que actualmente estos fenómenos geológicos permanecen inmóviles.
Se ha observado que algunos "ríos de piedras" poseen afluentes como si fuera un sistema fluvial clásico e incluso, en algunos casos, se escucha un sonido de corrimiento de agua como si hubiera un arroyo que no puede verse a simple vista. Se extienden, por lo general, por las laderas de los peñascos y terminan acabando en el mar.
 En la Isla Soledad estas formaciones son más abundantes debido a mayor intensión del plegamiento en esta zona.

Vocabulario:
Periglaciar: un ambiente de clima frío, no glaciario, caracterizado por los ciclos de congelamiento y descongelamiento que afectan a las rocas y a la parte superior del suelo.
Pleistoceno: es la primera de la era cuaternaria o neozoica, o, según escuelas, la primera de período cuaternario de la era cenozoica, se extiende desde hace unos 2 millones de años hasta hace unos 10 000 años.
Solifluxión: La solifluxión (flujo de suelo) consiste en un desplazamiento que afecta a una masa de fango desplazada sobre un basamento estable. Afecta únicamente a los materiales arcillosos susceptibles de transformarse en fango por el aumento de su contenido en agua líquida, lo que provoca un cambio de densidad, del peso y del volumen, que favorece el desplazamiento a lo largo de la pendiente. Al transformarse en fango, la propia lámina que se desplaza colmata los huecos y suaviza las irregularidades de la pendiente, lo que reduce la resistencia del sustrato al desplazamiento. 

Fuentes:

sábado, 17 de noviembre de 2018

Gobernadores hispanos

Felipe Ruiz Puente

Entre 1767 y 1811 las Islas Malvinas fueron administradas por gobernadores integrantes del sistema de gobierno español. A continuación se enumeran todos los funcionarios que ocuparon ese cargo*:

     Los veinte Gobernadores hispanos fueron marinos, excepto el Capitán de Infantería DOMINGO DE CHAURI, Gobernador interino desde 1777 a 1779. Varios de ellos cumplieron dos o tres períodos de gobierno.

Presentamos la lista completa, pues todavía se sigue publicando incompleta o equivocada en nombres, grados y aún sin los últimos Gobernadores.
 
1° - Capitán de Navío FELIPE RUIZ PUENTE – 1767 a 1773.
2° - Capitán de Infantería DOMINGO DE CHAURI – Gobernador Interino – 1773 a 1774. 
3° - Capitán de Fragata FRANCISCO CISCO GIL Y LENOS – 1774 a 1777.
4° - Teniente de Navío RAMON DE CARASSA – Gobernador Interino 1777 a 1779.
5° - Teniente de Navío SALVADOR DE MEDINA – 1779 a 1781.
6° - Teniente de Fragata JACINTO DE ALTOLAGUIRRE – 1781 a 1783.
7° - Capitán de Navío FULGENCIO D. MONTEMAYOR – 1783 a 1784 figura como Capitán de Fragata por no conocer su ascenso producido a fines de 1782. 
8° - Teniente de Navío AGUSTIN FIGUEROA – 1784 a 1785.
9° - Teniente de Fragata DE MESA Y CASTRO – 1785 a 1786 y de 1786 a 1787 y ascendido a Capitán de Navío de 1788 a 1789.
10°- Capitán de Fragata RALON DE CLAIRAC – 1787 a 1788 y de 1789 a 1790 en este segundo período como Capitán de Navío desde octubre de 1789.
11°- Teniente de Navío JUAN JOSE ELIZALDE – 1790 a 1791 y de 1792 a 1793.
12°- Teniente de Navío PEDRO PABLO SANGUINETO – 1791 a 1792, de 1793 a 1794 y de 1795 a 1796
13°- Teniente de Navío JOSE DE ALDANA Y ORTEGA – 1796 a 1797.
14°- Capitán de Fragata LUIS MEDINA Y TORRES – 1797 a 1798 y de 1799 a 1800.
15°- Capitán de Fragata FRANCISCO XAVIER DE VIANA – 1798 a 1799 y de 1800 a 1801.
16°- Teniente de Navío RAMON FERNANDEZ DE VILLEGAS – 1801 a 1802.
17°- Teniente de Navío ARTURO LEAL DE IBARRA – 1803 a 1804 y de 1805 a 1806.
18°- Capitán de Fragata BERNARDO BONOVIA – 1802 a 1803 de 1804 a 1805 y de 1806 a 1808.
19°- Primer Piloto de la Real Armada GERARDO BORDAS – durante 1809.
20°- Segundo Piloto de la Real Armada PABLO GUILLEN enero de 1810 a febrero de 1811.


* Texto extraído de: http://www.bibliomalvinaslobos.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=21&Itemid=24

lunes, 12 de noviembre de 2018

Sector Antártico Argentino


 La Antártida Argentina o Sector Antártico Argentino es un área comprendida entre los meridianos 74° Oeste y 25° Oeste y el paralelo 60° Sur y el Polo Sur.

Las temperaturas son muy bajas, entre -20º y -40º centígrados; alcanzando incluso una mínima absoluta de -88,5º. En invierno, el sol no llega a verse y en verano, no se oculta por debajo del horizonte.

Administrativamente, para Argentina el área forma parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

El reclamo argentino sobre el territorio -que está en suspenso por aplicación del artículo 4 del Tratado Antártico- se basa en consideraciones históricas, geológicas, de presencia humana argentina continuada y de proximidad a la Argentina Continental Americana.

La superficie estimada de la Antártida Argentina es de 1.461.597 km², de la cual 965.314 km² corresponden a tierra firme.

La Antártida es considerada continente por el basamento, a diferencia del ártico que es sólo hielo. Las constantes nevadas engrosan una capa de hielo que supera los 2 mil metros de espesor y se acumulan hacia las costas, produciendo desprendimientos glaciarios; así es como van hundiendo con su peso el basamento rocoso.

La presencia Argentina en la Antártida inició en la segunda década del siglo XIX, cuando barcos provenientes del puerto de Buenos Aires navegaban a las islas Shetland del Sur para cazar focas. Mientras que hacia finales del mismo, Argentina brindó apoyo a expediciones extranjeras: Nordenskjöld, de Gerlache y Charcot, entre otras.

La presencia Argentina en la Antártida tiene más de un siglo. El 22 de febrero de 1904 se izó por primera vez el pabellón argentino en la Antártida, en Orcadas, iniciándose así su ocupación permanente y siendo los únicos allí durante los siguientes 40 años.

Por otra parte, los títulos de soberanía de Argentina sobre ese sector son múltiples:


1. Continuidad geográfica y geológica. 
2. Herencia histórica de España. 
3. Actividades foqueras. 
4. Ocupación permanente de una estación científica desde hace más de un siglo: el Observatorio Meteorológico y Magnético de las Islas Orcadas del Sur, inaugurado en 1904. 
5. Instalación y mantenimiento (previo a la firma del Tratado Antártico) de otras bases permanentes y temporarias en la península antártica e islas adyacentes; también en la barrera de hielo de Filchner, aparte de numerosos refugios en distintos puntos del sector. 
6. Trabajos de exploración, estudios científicos y cartográficos en forma continuada. 
7. Instalación y mantenimiento de faros y ayudas a la navegación. 
8. Tareas de rescate, auxilio o apoyo, como el salvamento del explorador sueco Otto Nordenskjöld y del buque alemán Magdalena Oldendorf. 

9. Presencia Argentina en tierra, mar y aire en todo el Sector, inclusive el mismo Polo Sur, alcanzado en tres oportunidades por aviones navales y de la Fuerza Aérea y por las expediciones terrestre del Ejército 90.

En 1969 la Patrulla Soberanía de la Fuerza Aérea llegó a la entonces Isla Seymour, donde construyeron la primera pista de aterrizaje en el Continente Antártico. Así, a partir del 29 de octubre de 1969, con la fundación de la Base Marambio, se rompió el aislamiento del continente.
 Extraído de http://www.ara.mil.ar/pag.asp?idItem=168

sábado, 10 de noviembre de 2018

1093 tripulantes




El autor de esta obra fundamental fue el comandante del Crucero General Belgrano hasta el momento de su hundimiento y el título del libro es de un importante valor simbólico, toda vez que en su último viaje el navío zarpó con 1093 tripulantes rumbo al sector beligerante aunque sin ingresar en él.
Héctor Bonzo, con esta publicación, rinde homenaje a esos tripulantes patriotas y protagonistas de un hecho que ha quedado grabado en nuestra historia. El relato transita por temas como la instrucción y la actitud de los soldados, la preparación de los operativos, la travesía realizada y el acontecimiento final, es decir, su hundimiento por el buque británico HMS Conqueror. La narración es rigurosa, precisa, emotiva y un testimonio de primer nivel desde adentro, desde lo vivido porque se estuvo allí.
El Capitán de Navío Héctor E. Bonzo falleció el 22 de abril de 2009 a los 76 años.
Buenos Aires, Argentinidad, 2004.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Pasto tussock



El popular pasto tussock -de nombre científico poa flabellata o paradiochloa flabellata- es una de las variedades más reconocidas como típica de las Islas Malvinas, aunque también se la suele encontrar en Tierra del Fuego y el archipiélago de las Georgias del Sur. Es una gramínea similar al junco que suele alcanzar poco más de dos metros de altura y de las que más abundaron en el territorio. Sin embargo, como es utilizado para alimentar al ganado, ha ido desapareciendo paulatinamente de los sitios poblados, encontrándose actualmente con mayor abundancia en los lugares apartados. Se lo puede observar en zonas de estepa hasta los 800 m de altura sobre el nivel del mar formando densas áreas, especialmente en sectores cercanos a la costa. Sirve como refugio para los lobos marinos y los pingüinos, especialmente cuando se agrupa formando bosques, y sirve de base a los nidos de diversas especies de albatros, el pingüino de penacho amarillo, la cachirla antártica y la ratona malvinera.

Fuentes:

lunes, 29 de octubre de 2018

Comienzo de la presencia argentina en la Antártida



La presencia argentina en la Antártida empieza en la segunda década del siglo XIX, cuando los foqueros criollos, en barcos partidos desde el puerto de Buenos Aires navegaban a las islas Shetland del Sur para cazar focas y lobos de dos pelos. Los foqueros se dirigían a la zona por el valor del aceite que se obtenía de estos animales, muy apreciado por su uso en la iluminación de la época. Estos navegantes mantenían el secreto sobre el lugar por lo que el descubrimiento de esas tierras demoró mucho tiempo en conocerse e incluso le fue adjudicado a navegantes de otros países. Juan Pedro Aguirre gestionó -y le fue otorgado- ante el Consulado de Buenos Aires un permiso para “el establecimiento de la pesca de lobos marinos en alguna de las islas que en la altura del polo Sur de este continente se hallan inhabitadas…”, las islas mencionadas eran las Shetland del Sur. Es muy probable también que la actividad foquera desarrollada por el buque San Juan Nepomuceno, entre 1817 y 1820 lo haya conducido hacia la Antártida. Sin embargo, los descubrimientos han quedado sin registrar por el interés ya mencionado de mantener el secreto debido la dura competencia que existía entre los diversos barcos y compañías dedicados a la actividad en los mares australes.  Entre otros viajes a principios del siglo XIX es necesario destacar el encabezado por el almirante Guillermo Brown, quien en 1815 con bandera del Río de la Plata, inició un viaje de corso contra posesiones españolas en el Océano Pacífico. Al alcanzar los 65º de latitud, hizo mención a la presencia de signos indicativos de la cercanía de tierra firme. Otro caso es el del buque San Telmo, que en 1819 debió afrontar una gran tormenta en el cabo de Hornos por lo que fue arrastrado hacia el sureste.
En 1904 el Presidente Julio Argentino Roca dicta el decreto que establece el Observatorio Meteorológico Antártico Argentino. Así Argentina inicia su presencia soberana en la Antártida. El establecimiento se instala en construcciones compradas a particulares ingleses por gestiones del Perito Moreno, que era agregado a la Embajada argentina en Londres. El 22 de febrero de ese mismo año se inicia la ocupación formal y permanente del territorio con el izamiento del pabellón nacional en la isla Laurie, perteneciente al archipiélago de las Orcadas del Sur. Este hecho implica que la presencia argentina en la Antártida tiene más de un siglo, siendo los únicos allí durante varias décadas en las que se desarrolló un trabajo sostenido y extenso. La base en Orcadas es reconocida en el ámbito internacional como el primer establecimiento permanente y único al sur de los 60º S, a lo que se suman continuos actos de gobierno y administrativos (por ejemplo, se instaló la primera oficina de correos en ese continente), carácter que sobrellevó hasta bien entrada la década del ’40. Este hecho constituye un importantísimo aval para los títulos de soberanía de la República Argentina en la región. El segundo ocupante del continente blanco fue el Reino Unido, quien lo llevó a cabo recién a comienzos de la Segunda Guerra Mundial.
A raíz del acontecimiento mencionado, se estableció la fecha del 22 de febrero como Día de la Antártida, formalizado mediante la Ley 20.827, sancionada en 1974.

Fuentes:
http://www.dna.gob.ar/la-ant%C3%A1rtida


domingo, 28 de octubre de 2018

Malvinas, el Cielo es de los Halcones



Uno de los fines de este blog es el de divulgar la bibliografía existente sobre las Islas del Atlántico Sur y el Sector Antártico Argentino. Una de las obras sobre el tema, de la que ya se publicaron tres tomos, en formato de historieta, lleva como título "Malvinas, el Cielo es de los Halcones", siendo sus autores Néstor Barron y Walther Taborda. Realmente es un libro de lujo para nuestras bibliotecas y una contribución ideal para la lectura de los niños, que así pueden comenzar a informarse y comprender acerca de nuestros territorios australes, y valorar el importante rol de la aviación durante el conflicto bélico con Gran Bretaña. A continuación transcribimos el relato con el que Néstor Barron cuenta cómo se gestó la obra:

Esta colección de libros que cuenta parte de la historia de la guerra de las Malvinas nació, como tantas veces pasa con las cosas argentinas, lejos de nuestro país. Cuando este proyecto se inició allá por 2009, luego de casi 30 años de terminado el conflicto, apenas si se habían publicado aquí una o dos historietas sobre el tema.
Todo comenzó en una coqueta pizzería de Ginebra, Suiza, adonde un editor nos había invitado a comer a mi querido amigo Walther Taborda y a mí. En un momento de esa noche, Walther —que era un apasionado tanto del tema Malvinas como de los aviones en general— empezó a hablar con mucho entusiasmo acerca de las hazañas de los pilotos argentinos durante aquel enfrentamiento.
El editor suizo ni siquiera tenía muy claro que había existido tal guerra, y especialmente se asombró de que fuera contra Inglaterra. Creo que en algún momento pensó que Walther exageraba e incluso inventaba algunos episodios. Pero terminó diciendo que si las cosas habían sido así, era imprescindible reflejarlas en historieta cuanto antes.
De regreso en Buenos Aires, Walther y yo nos pusimos a trabajar. Además de leer e investigar a través de libros e internet, hablamos con protagonistas, visitamos museos de aviación, nos montamos en réplicas de los aviones malvinenses, y Walther hasta armó modelos de algunos aviones para usarlos como referencia en su dibujo.
Por fin el primer tomo estuvo terminado. Se publicó en Francia, Bélgica y Suiza, por supuesto en francés, y tuvo una gran repercusión. Viajamos para una gira de presentación, firmamos decenas de ejemplares, nos ganamos un premio en el Festival de Historieta Aeronáutica de Le Bourget, y sobre todo recibimos mucho afecto y reconocimiento por parte del público.
Cuando, habiéndose publicado ya tres tomos en el mercado francoparlante, apareció la oportunidad de que la obra se editara en Argentina, sentimos que finalmente el círculo se cerraba de la mejor manera.
Sé que para el querido Walther fue una de las cosas más importantes que le sucedieron en su extensa y exitosa carrera. Estaba orgulloso de haber retratado aquella gesta aeronáutica que él tanto admiraba. Eran sus libros del corazón.
Por eso queremos dedicarle la edición argentina de este tercer tomo, que él no llegó a ver en vida. Permítanme comunicárselo con palabras de amigo, como hablábamos entre nosotros:
Para vos, negrito querido, de tu amigo el irlandés.

N. B.
In memorian Walter Javier Taborda
1965-2017

Fuente: Malvinas el Cielo es de los Halcones (facebook).

Skúa

El págalo grande o skúa ( Catharacta skua  o  Stercorarius skua ) es una especie de ave charadriforme de la familia  stercoranidae    ...